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	<title>Victor Bueno &#187; Literatura</title>
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	<description>De todo un poco ...</description>
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		<title>Las tiendas desaparecidas, por Arturo Pérez-Reverte</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Oct 2009 20:21:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>

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		<description><![CDATA[Hoy me han pasado este artículo (Thank&#8217;s Medel!!!!) del gran Arturo Perez Reverte y no he podido resistir la tentación de colgarlo en el blog&#8230; Cada vez que doy un paseo veo más tiendas cerradas. Algunas, las de toda la &#8230; <a href="http://www.victorbueno.es/literatura/las-tiendas-desaparecidas-por-arturo-perez-reverte/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Hoy me han pasado este artículo (Thank&#8217;s Medel!!!!) del gran Arturo Perez Reverte y no he podido resistir la tentación de colgarlo en el blog&#8230; </strong></p>
<p>Cada vez que doy un paseo veo más tiendas cerradas. Algunas, las de toda la vida, habían sobrevivido a guerras y conmociones diversas. Eran parte del paisaje. De pronto, el escaparate vacío, el rótulo desapercido de la fachada, me dejan aturdido, como ocurre con las muerte súbitas o las desgracias inesperadas. Es una sensación de pérdida irreparable, aunque sólo haya echado vistazos al escaparate, sin entrar nunca. Otras de esas tiendas son negocios recientes: comercios abiertos hace un par de años, e incluso pocos meses; primero, los trabajos que precedían a la apertura, y después la inauguración, todo flamante, dueños y dependientes a la expectativa, esperanzados. Ahora paso por delante y advierto que los cristales están cubiertos y la puerta cerrada. Y me estremezco contagiado de la desilusión, la derrota que trasmite ese triste cristal pegado al cristal con las palabras se alquila o se traspasa.</p>
<p>En lo que va de año, la relación es como de una lista de bajas depués de un combate sangriento. Entre las que conozco hay una parafarmacia, dos tiendas de complementos, una de música clásica, una estupenda tienda de vinos, una ferretería, una tienda de historietas, tres de regalos, dos de muebles, cuatro anticuarios, una librería, dos buenas panaderías, una galería de arte, una sombrerería, una mercería e innumerables tiendas de ropa. También -ésa fue un golpe duro, por lo simbólico- una juguetería grande y bien surtida. Me gustaba entrar en ella, recobrando la vieja sensación que, quienes fuimos niños cuando no había televisión, ni videoconsola, ni nos habíamos vuelto todos -críos incluidos- completamente cibergilipollas, conservamos del tiempo en que una juguetería con sus muñecas, trenes, soldados, escopetas, cocinitas, caballos de cartón, disfraces de torero y juegos reunidos Geyper, era el lugar más fascinante del mundo.<span id="more-484"></span></p>
<p>Ahora hablamos de crisis cada día. Hasta los putos políticos y las putas políticas -que no es lo mismo que políticas putas, ahórrenme las putas cartas lo hacen con la misma impavidez con que antes afirmaban lo contrario. En todo caso, una cosa es manejar estadísticas; y otra, pisar la calle y haber conocido esas tiendas una por una, recordando los rostros de propietarios y dependientes, su desasosiego en los últimos tiempos, la esperanza, menor cada día, de que alguien se parase ante el escaparate, se animara y entrase a comprar, sabiendo que de ese acto dependían el bienestar, el futuro, la familia. Haber presenciado tanta angustia diaria, la ausencia de clientes, el miedo a que tál o cúal crédito no llegara, o a no tener con qué pagarlo. El saberse condenados y sin esperanza mientras, en las tiendas desiertas que con tanta ilusión abrieron, languidecían su trabajo y sus ahorros. Morían tantos sueños.</p>
<p>Eso es lo peor, a mi juicio. Lo imperdonable. Todas esas ilusiones deshechas, trituradas por políticos golfos y sindicalistas sobornados que todavía hablan de clase empresarial como si todos los empresarios españoles tuvieran yate en Cerdeña y cuenta en las islas Caimán. Ignorando las ilusiones deshechas de tanta gente con ideas y fuerza, que arriegó, peleó para salir adelante, y se vio arrastrada sin remedio por la tragedia económica de los últimos tiempos y también por la irresponsabilidad criminal de quienes tuvieron la obligación de prevenirlo y no quisieron, y ahora tienen el deber de solucionarlo, pero ni pueden ni saben. De esa gentuza encantada consigo misma que no sólo carece de eficacia y voluntad, sino que sigue impasible como don Tancredo, procurando ni parpadear ante los cuernos del toro que corretea llevándose a todo cristo por delante. Un Gobierno cínico, demagogo, embustero hasta el disparate. Una oposición cutre, patética, tan corrupta y culpable de enjuagues ladrilleros que trajeron estos fangos, que resulta difícil imaginar que unas simples urnas cambien las cosas. Sentenciándonos, entre unos y otros, a ser un país sin tejido industrial ni empresarial, sin clase media, condenado al dinero negro, al subsidio laboral con trabajo paralelo encubierto y a la economía clandestina. Con mucho Berlusconi en el horizonte. Un rebaño analfabeto, sumiso, de albañiles, putas y camareros, donde los únicos que de verdad van a estar a gusto, sinvergüenzas aparte, serán los jubilados guiris, los mafiosos nacionales e importados, y los hooligans de viaje y tres noches de hotel, borrachera y vómito incluidos, por veinticinco euros. Para entonces, los responsables del desastre se habrán retirado confortablemente al cobijo de sus partidos, de sus varios sueldos oficiales, de sus pingües jubilaciones por los servicios prestados a sí mismos. A dar conferencias a Nueva York sobre cómo nos reventaron a todos, dejando el paisaje lleno de tiendas cerradas y de vidas con el rótulo se traspasa. Así que malditos sean su sangre y todos sus muertos. En otros tiempos, al menos tenías la esperanza de verlos colgados de una farola.</p>
<p><strong>Link al artículo original: <a href="http://xlsemanal.finanzas.com/web/firma.php?id_edicion=4587&amp;id_firma=9870" target="_blank">Articulo </a></strong></p>
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		<title>Corsarios de Levante</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Dec 2007 12:01:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>

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		<description><![CDATA[Sinopsis Durante casi dos años serví con el capitán Alatriste en las galeras de Nápoles. Por eso hablaré ahora de escaramuzas, corsarios, abordajes, matanzas y saqueos. Así conocerán vuestras mercedes el modo en que el nombre de mi patria era &#8230; <a href="http://www.victorbueno.es/literatura/corsarios-de-levante/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Sinopsis</strong></p>
<p>Durante casi dos años serví con el capitán Alatriste en las galeras de Nápoles. Por eso hablaré ahora de escaramuzas, corsarios, abordajes, matanzas y saqueos. Así conocerán vuestras mercedes el modo en que el nombre de mi patria era respetado, temido y odiado también en los mares de Levante. Contaré que el diablo no tiene color, ni nación, ni bandera; y cómo, para crear el infierno en el mar o en la tierra, no eran menester más que un español y el filo de una espada. En eso, como en casi todo, mejor nos habría ido haciendo lo que otros, más atentos a la prosperidad que a la reputación, abriéndonos al mundo que habíamos descubierto y ensanchado, en vez de enrocarnos en las sotanas de los confesores reales, los privilegios de sangre, la poca afición al trabajo, la cruz y la espada, mientras se nos pudrían la inteligencia, la patria y el alma. Pero nadie nos permitió elegir. Al menos, para pasmo de la Historia, supimos cobrárselo caro al mundo, acuchillándolo hasta que no quedamos uno en pie. Dirán vuestras mercedes que ése es magro consuelo, y tienen razón. Pero nos limitábamos a hacer nuestro oficio sin entender de gobiernos, filosofías ni teologías. Pardiez. Éramos soldados.</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.victorbueno.es/wp-content/uploads/2007/12/corsarios_levante_escolar.jpg" alt="corsarios_levante_escolar.jpg" /></p>
<p><strong>Mi opinión</strong></p>
<p>Antes que nada, comentaros que soy un fiel seguidor de las aventuras del capitán alatriste y de su creador Arturo Pérez Reverte.</p>
<p>Esta nueva entrega me ha decepcionado un poquito, en mi opinión es el libro mas flojo de toda la saga, lo veo lento de ritmo en comparación con sus antecesores e incluso en algunos pasajes del libro su lectura llega a hacerse algo pesada, esperemos que en próximas entregas la cosa mejore&#8230;</p>
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		<title>El Cuervo (Edgar Allan Poe 1809-1849)</title>
		<link>http://www.victorbueno.es/literatura/el-cuervo-edgar-allan-poe-1809-1849/</link>
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		<pubDate>Thu, 13 Dec 2007 19:58:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>

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		<description><![CDATA[Cierta noche aciaga, cuando, con la mente cansada, meditaba sobre varios libracos de sabiduría ancestral y asentía, adormecido, de pronto se oyó un rasguido, como si alguien muy suavemente llamara a mi portal. &#8220;Es un visitante -me dije-, que está &#8230; <a href="http://www.victorbueno.es/literatura/el-cuervo-edgar-allan-poe-1809-1849/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center">Cierta noche aciaga, cuando, con la mente cansada,<br />
meditaba sobre varios libracos de sabiduría ancestral<br />
y asentía, adormecido, de pronto se oyó un rasguido,<br />
como si alguien muy suavemente llamara a mi portal.<br />
&#8220;Es un visitante -me dije-, que está llamando al portal;<br />
sólo eso y nada más.&#8221;</p>
<p align="center">¡Ah, recuerdo tan claramente aquel desolado diciembre!<br />
Cada chispa resplandeciente dejaba un rastro espectral.<br />
Yo esperaba ansioso el alba, pues no había hallado calma<br />
en mis libros, ni consuelo a la perdida abismal<br />
de aquella a quien los ángeles Leonor podrán llamar<br />
y aquí nadie nombrará.</p>
<p align="center">Cada crujido de las cortinas purpúreas y cetrinas<br />
me embargaba de dañinas dudas y mi sobresalto era tal<br />
que, para calmar mi angustia repetí con voz mustia:<br />
&#8220;No es sino un visitante que ha llegado a mi portal;<br />
un tardío visitante esperando en mi portal.<br />
Sólo eso y nada más&#8221;.<br />
<span id="more-141"></span><br />
Mas de pronto me animé y sin vacilación hablé:<br />
&#8220;Caballero -dije-, o señora, me tendréis que disculpar<br />
pues estaba adormecido cuando oí vuestro rasguido<br />
y tan suave había sido vuestro golpe en mi portal<br />
que dudé de haberlo oído&#8230;&#8221;, y abrí de golpe el portal:<br />
sólo sombras, nada más.</p>
<p align="center">La noche miré de lleno, de temor y dudas pleno,<br />
y soñé sueños que nadie osó soñar jamás;<br />
pero en este silencio atroz, superior a toda voz,<br />
sólo se oyó la palabra &#8220;Leonor&#8221;, que yo me atreví a susurrar&#8230;<br />
sí, susurré la palabra &#8220;Leonor&#8221; y un eco la volvió a nombrar.<br />
Sólo eso y nada más.</p>
<p align="center">Aunque mi alma ardía por dentro regresé a mis aposentos<br />
pero pronto aquel rasguido se escuchó más pertinaz.<br />
&#8220;Esta vez quien sea que llama ha llamado a mi ventana;<br />
veré pues de qué se trata, que misterio habrá detrás.<br />
Si mi corazón se aplaca lo podré desentrañar.<br />
¡Es el viento y nada más!&#8221;.</p>
<p align="center">Mas cuando abrí la persiana se coló por la ventana,<br />
agitando el plumaje, un cuervo muy solemne y ancestral.<br />
Sin cumplido o miramiento, sin detenerse un momento,<br />
con aire envarado y grave fue a posarse en mi portal,<br />
en un pálido busto de Palas que hay encima del umbral;<br />
fue, posóse y nada más.</p>
<p align="center">Esta negra y torva ave tocó, con su aire grave,<br />
en sonriente extrañeza mi gris solemnidad.<br />
&#8220;Ese penacho rapado -le dije-, no te impide ser<br />
osado, viejo cuervo desterrado de la negrura abisal;<br />
¿cuál es tu tétrico nombre en el abismo infernal?&#8221;<br />
Dijo el cuervo: &#8220;Nunca más&#8221;.</p>
<p align="center">Que una ave zarrapastrosa tuviera esa voz virtuosa<br />
sorprendióme aunque el sentido fuera tan poco cabal,<br />
pues acordaréis conmigo que pocos habrán tenido<br />
ocasión de ver posado tal pájaro en su portal.<br />
Ni ave ni bestia alguna en la estatua del portal<br />
que se llamara &#8220;Nunca más&#8221;.</p>
<p align="center">Mas el cuervo, altivo, adusto, no pronunció desde el busto,<br />
como si en ello le fuera el alma, ni una sílaba más.<br />
No movió una sola pluma ni dijo palabra alguna<br />
hasta que al fin musité: &#8220;Vi a otros amigos volar;<br />
por la mañana él también, cual mis anhelos, volará&#8221;.<br />
Dijo entonces :&#8221;Nunca más&#8221;.</p>
<p align="center">Esta certera respuesta dejó mi alma traspuesta;<br />
&#8220;Sin duda &#8211; dije-, repite lo que ha podido acopiar<br />
del repertorio olvidado de algún amo desgraciado<br />
que en su caída redujo sus canciones a un refrán:<br />
&#8220;Nunca, nunca más&#8221;.</p>
<p align="center">Como el cuervo aún convertía en sonrisa mi porfía<br />
planté una silla mullida frente al ave y el portal;<br />
y hundido en el terciopelo me afané con recelo<br />
en descubrir que quería la funesta ave ancestral<br />
al repetir: &#8220;Nunca más&#8221;.</p>
<p align="center">Esto, sentado, pensaba, aunque sin decir palabra<br />
al ave que ahora quemaba mi pecho con su mirar;<br />
eso y más cosas pensaba, con la cabeza apoyada<br />
sobre el cojín purpúreo que el candil hacía brillar.<br />
¡Sobre aquel cojín purpúreo que ella gustaba de usar,<br />
y ya no usará nunca más!.</p>
<p align="center">Luego el aire se hizo denso, como si ardiera un incienso<br />
mecido por serafines de leve andar musical.<br />
&#8220;¡Miserable! -me dije-. ¡Tu Diós estos ángeles dirige<br />
hacia ti con el filtro que a Leonor te hará olvidar!<br />
¡Bebe, bebe el dulce filtro, y a Leonor olvidarás!&#8221;.<br />
Dijo el cuervo: &#8220;Nunca más&#8221;.</p>
<p align="center">&#8220;¡Profeta! -grité-, ser malvado, profeta eres, diablo alado!<br />
¿Del Tentador enviado o acaso una tempestad<br />
trajo tu torvo plumaje hasta este yermo paraje,<br />
a esta morada espectral? ¡Mas te imploro, dime ya,<br />
dime, te imploro, si existe algun bálsamo en Galaad!&#8221;<br />
Dijo el cuervo: &#8220;Nunca más&#8221;.</p>
<p align="center">&#8220;¡Profeta! -grité-, ser malvado, profeta eres, diablo alado!<br />
Por el Diós que veneramos, por el manto celestial,<br />
dile a este desventurado si en el Edén lejano<br />
a Leonor , ahora entre ángeles, un día podré abrazar&#8221;.<br />
Dijo el cuervo: &#8220;¡Nunca más!&#8221;.</p>
<p align="center">&#8220;¡Diablo alado, no hables más!&#8221;, dije, dando un paso atrás;<br />
¡Que la tromba te devuelva a la negrura abisal!<br />
¡Ni rastro de tu plumaje en recuerdo de tu ultraje<br />
quiero en mi portal! ¡Deja en paz mi soledad!<br />
¡Quita el pico de mi pecho y tu sombra del portal!&#8221;<br />
Dijo el cuervo: &#8220;Nunca más&#8221;.</p>
<p align="center">Y el impávido cuervo osado aun sigue, sigue posado,<br />
en el pálido busto de Palas que hay encima del portal;<br />
y su mirada aguileña es la de un demonio que sueña,<br />
cuya sombra el candil en el suelo proyecta fantasmal;<br />
y mi alma, de esa sombra que allí flota fantasmal,<br />
no se alzará&#8230;¡nunca más!.</p>
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