Fue educado por su padre en el arte de la guerra y por Aristóteles en el ámbito intelectual. A temprana edad ya pudo demostrar sus aptitudes militares. Fue el rey de Macedonia y conquistó el inmenso Imperio persa, llegando incluso hasta la India. Logró forjar su sueño formando un gran imperio que unió Oriente y Occidente. Pero luego de su muerte, rápidamente este sueño se evaporó y el vasto imperio fue desmembrado entre sus diferentes generales.
La magnificencia de un sueño
Nació en Pella, actual Grecia, en el año 356 a.C. Fue hijo del monarca macedonio Filipo II y de Olimpia. Aristóteles, el sabio más eminente de la época, lo instruyó en diversas disciplinas (retórica, filosofía, geografía, historia, política y ciencias físicas y naturales). Asimismo fue preparado en el arte de la guerra por su padre, un hábil estratega.
A los 16 años su padre le encomendó el gobierno de Macedonia y en el 338 tuvo una intervención destacada en la batalla de Queronea, donde demostró sus aptitudes militares dirigiendo la caballería macedonia frente a los tebanos. En 336, con 20 años, debido al asesinato de su padre ascendió al trono de Macedonia. Apenas sumido en este reinado, hubo una sublevación de varias ciudades griegas, por lo que Alejandro marchó contra ellas destruyendo Tebas, principal foco de la rebelión. Seguidamente se hizo conceder, en Corintio, el título de general en jefe para la lucha contra los persas.
En el 334, al frente de un ejército de 40.000 hombres, Alejandro inició una gran campaña contra Persia, enemiga de los helenos. La victoria sobre los persas en el río Gránico le permitió la conquista de Licia, Panfilia, Pisidia y Frigia, logrando así el dominio sobre Asia.
En el 333 derrotó al ejército del rey persa, Darío III, en Isos, triunfo que le permitió la entrada a Oriente Medio. Luego conquistó Siria, Tiro, Gaza e Israel y, para asegurarse el abastecimiento de trigo, se adueñó de Egipto. En el delta del Nilo fundó la ciudad de Alejandría, destinada a convertirse en uno de los principales centros culturales de la Antigüedad (332 a.C.). Continue reading →